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Friday, October 25, 2013

Pistas genéticas para combatir la obesidad severa


Desde que se demostró que algunos individuos llevan en su ADN determinadas 'instrucciones' que les hacen más propensos a acumular kilos de más, la ciencia no ha dejado de buscar estas pistas con el objetivo de obtener nuevas armas contra la obesidad. Aunque la mayoría sigue oculta en la maraña del genoma, poco a poco algunas van saliendo a la luz.
Los últimos en conseguir un avance significativo en este sentido han sido un equipo de científicos británicos que, tal y como afirman en la revista'Cell', han logrado identificar varias mutaciones genéticas directamente relacionadas con el apetito y con cómo el organismo 'quema' las calorías.
En concreto, estos investigadores de la Universidad de Cambridge han demostrado que varias mutaciones localizadas en KSR2 provocan en quienes las portan una mayor sensación de hambre y una tasa basal metabólica más lenta. Es decir, estos individuos que las llevan en su ADN tienen más apetito y su cuerpo tiene más dificultades para controlar el balance energético que el del resto.
Este equipo dirigido por Sadaf Farooqi había observado previamente en ratones que la manipulación de este gen se traducía en un claro aumento de la obesidad en estos animales.
Con el objetivo de dilucidar el papel que este gen cumplía en los humanos, analizaron el ADN de más de 2.000 pacientes con una obesidad severa y lo compararon con el de algo más de 1.500 individuos de control.
Y su estudio demostró el rol de KSR2 en la regulación del peso y distintos procesos metabólicos.
Tal y como explican, este gen cumple un papel importante a la hora de que las células procesen correctamente las señales que envían hormonas como la insulina. Sin embargo, las raras mutaciones detectadas impiden que este proceso se realice con normalidad, reduciendo por tanto la capacidad de las células para usar la glucosa o los ácidos grasos, por poner dos ejemplos.
Una muestra de que los pacientes con estos 'defectos' genéticos tienen dificultades para 'utilizar' la energía que consumen, es que los portadores tenían una tasa metabólica reducida, es decir, 'quemaban' las calorías de una forma más lenta que el resto. Además, estos individuos tenían un gran apetito desde niños, señalan los investigadores.
"Hasta ahora, los genes que se habían identificado y que se relacionaba con el peso corporal afectaban en gran medida al apetito. KSR2 es diferente porque también cumple un papel a la hora de regular cómo la energía se emplea en el cuerpo", ha señalado Farooqi en una nota de prensa distribuida por la universidad.
Por eso, en el futuro, conocer mejor este gen y sus 'habilidades' puede ser una importante estrategia para combatir la epidemia de obesidad, ha subrayado.
Según explica José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts (EEUU), investigador y colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA), este gen era "conocido desde 2008 por su asociación con la obesidad e hiperfagia en ratones". Sin embargo, hasta la fecha, la mayor parte de la investigación sobre su actividad se había conducido hacia el cáncer.
En este sentido, el trabajo de Farooqi "es el primero en este nivel genómico, es decir, con secuenciación y en humanos que en el ámbito de la regulación del peso asocia unas mutaciones genéticas con cómo consume la energía el organismo", señala Ordovás.
Sin embargo, con estos datos en la mano, no se puede inferir cuál es la influencia real de estos genes. "Basados en este estudio no podemos concluir mucho acerca del impacto de este gen en la obesidad común en la población, ya que se ha llevado a cabo con una población muy seleccionada".
Es más, por sí solas, estas mutaciones no explican por qué algunos individuos tienen un apetito insaciable desde niños. "Puede ser que en algunos casos pocos frecuentes, este sea un motivo de ese comportamiento. Pero desde luego no el único, como ya sabemos por otros genes, como el de la leptina", indica Ordovás.
Ahora, es el momento de continuar con la investigación. "Hay que ver la frecuencia de estas variantes raras en la población general para conocer su impacto", concluye Ordovás.

Friday, October 4, 2013

Rutinas caseras contra el sobrepeso


Luchar contra la obesidad exige mucho más que invertir en campañas que promuevan una buena alimentación y una vida activa. La complejidad del fenómeno hace necesario tener en cuenta una serie de factores culturales, sociales o económicos que son los que, en última instancia, marcan las circunstancias vitales y la capacidad de decisión de los individuos.
En ese contexto, la familia se vislumbra como el núcleo ideal a través del que sembrar unos hábitos de vida adecuados. Y, según los resultados de recientes trabajos, puede ser muy útil en el combate contra los kilos de más. La última de estas investigaciones se ha publicado recientemente en la revista 'JAMA Pediatrics'.
Sus conclusiones muestran que promover rutinas en el hogar -relacionadas, por ejemplo, con el sueño, el tiempo dedicado a la TV o loshábitos a la hora de comer- ayuda a controlar el peso de los más pequeños. Además, también contribuyen a mejorar la duración del sueño y a disminuir el ocio dedicado a la pequeña campaña, dos factores que se han relacionado directamente con el riesgo de obesidad.
Partiendo de la hipótesis de que una intervención basada en el hogar aportaría importantes beneficios, un equipo de investigadores de la Universidad de Guelph (Ontario, Canadá) reclutó a 120 familias (con niños de entre dos y cinco años) con pocos recuros y pertenecientes a distintas minorías raciales y las dividieron en dos grupos. El primero de ellos contó con asesoramiento directo por parte de un educador que periódicamente les animaba (de forma presencial y virtual) a controlar el tiempo que sus hijos empleaban viendo la televisión, a retirar el televisor de sus cuartos, a comer en familia o a seguir un patrón de sueño adecuado a su edad, entre otras cosas. El programa no contemplaba ninguna referencia explícita al peso de los pequeños de la casa. El otro grupo, en cambio, sólo recibió material educativo relacionado con el control de la obesidad y el sobrepeso.
Después de seis meses de seguimiento, los investigadores comprobaron que los niños del grupo de intervención habían mejorado la duración de su sueño (un aumento de 0,75 horas al día), habían reducido el tiempo que empleaban viendo la televisión durante los fines de semana (-1,06 horas al día) y habían reducido su índice de masa corporal (-0,40). En cambio, en los pequeños del grupo control, estas cifras no presentaban mejoría alguna. Es más, durante el experimento, los niños de este grupo aumentaron su peso medio.
Pese a lo esperado, la intervención no mostró ninguna mejoría en cuanto a la mayor práctica de comidas familiares o la retirada del televisor de las habitaciones en donde dormían los niños. Esto último puede deberse, señalan los investigadores en la revista médica, a que hasta el 80% de los padres analizados señalaron que sus hijos dormían habitualmente en sus dormitorios.
En sus conclusiones, los investigadores señalan que su investigación arroja un interesante punto de vista sobre el que seguir investigando, aunque reconocen que los detalles de su investigación -como el hecho de que sólo se seleccionaron familias con pocos recursos- puede dificultar la generalización de sus resultados.
En un editorial que acompaña al trabajo en 'JAMA Pediatrics', Aaron E. Carroll, de la Universidad de Indiana (EEUU), hace hincapié en que este estudio demuestra que un programa que se centre en el cambio de hábitos en el hogar puede traducirse en "una mejorar con una mejorar en el peso o el índice de masa corporal" sin necesidad de centrarse exclusivamente "en la dieta y el ejercicio".

Friday, September 27, 2013

Demostrado Comer Vegetales, Frutas y Verduras Alarga Tu Vida


A partir de datos de casi medio millón de individuos, un estudio europeo ha examinado la relación entre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de mortalidad y ha llegado a la conclusión de que comer desciende el número de muertes, sobre todo las causadas por enfermedades cardiovasculares. El análisis, publicado hace poco en la revista American Journal of Epidemiology, ha sido dirigido por investigadores de diez países, entre ellos España, en el marco del Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer (EPIC).

Según los resultados, de los que se hace eco la agencia SINC, el consumo combinado de frutas y verduras de más de 569 gramos al día reduce el riesgo de mortalidad en un 10% y retrasa el fallecimiento en 1,12 años con respecto a un consumo inferior a 249 gramos diarios. Además, por cada 200 gramos diarios de incremento en el consumo de frutas y verduras, este riesgo disminuye un 6% más. Y si toda la población que suele comer pocas frutas y verduras  aumentara su consumo entre 100 a 200 gramos al día –alcanzándose así las recomendaciones de 400 a 500 gramos al día–, la mortalidad se reduciría en un 2,9%. 

Si hay que elegir, los mejores resultados se obtienen son las verduras crudas. Según los investigadores, mientras que al considerar el consumo de frutas por separado no se observó una reducción significativa del riesgo, el consumo de verduras sí se asoció por sí solo con un menor riesgo de mortalidad, sobre todo si se tomaban crudas. Según María José Sánchez Pérez, coautora del estudio, un consumo elevado de verduras crudas implica un 16% de reducción del riesgo de mortalidad.

La reducción del riesgo de mortalidad por el consumo de frutas y verduras fue mayor en los participantes que consumían alcohol (en torno a un 30-40% de reducción del riesgo) y en losobesos (20%).

Tal y como explican los autores, este efecto positivo probablemente sea debido a su alto contenido en antioxidantes, que actúan paliando el estrés oxidativo inducido por el alcohol, el tabaco y la obesidad.

Monday, September 23, 2013

La melatonina aumenta la producción de grasa buena y ayuda a adelgazar


Científicos españoles han descubierto que el consumo de melatonina ayuda a regular el aumento de peso porque estimula la aparición de “grasa beige”, un tipo de células grasas que quema las calorías en lugar de almacenarlas. Esta sustancia está presente de forma natural en nuestro cuerpo pero también podemos obtenerla a través del consumo de alimentos como la mostaza, las nueces, las almendras o las cerezas. 

El grupo de investigadores, liderado por la Universidad de Granada (España), ha desvelado por primera vez las causas del beneficio metabólico atribuido a esta sustancia inherente a nuestro organismo. La melatonina es una hormona natural que segrega el cuerpo humano y que alcanza sus niveles más altos durante la noche (ante la falta de luz). Cumple una función de inducción al sueño fundamental para nuestro reloj biológico. 

A través de la experimentación con ratas obesas diabéticas, los científicos detectaron que el consumo crónico de melatonina induce la aparición de “grasa beige”, un tipo de grasa que, a diferencia del tejido adiposo blanco, no almacena calorías y ayuda a regular el peso corporal. Los niveles de esta “grasa buena” no sólo se vieron incrementados en las ratas obesas, sino también en los animales delgados que se usaron como grupo control.

La melatonina se encuentra en pequeñas cantidades en algunas frutas y verduras como la mostaza, las Bayas del Goji, las almendras y pipas de girasol, el cardamomo, el hinojo, el cilantro y las cerezas. Dormir a oscuras y consumir todos estos alimentos podría ayudar a controlar el peso y a prevenir las enfermedades cardiovasculares asociadas a la obesidad y la diabetes.

Wednesday, August 21, 2013

Antibióticos te hacen engordar



Un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela una correlación directa entre el tratamiento prolongado con antibióticos y el aumento de peso. El trabajo, publicado en la revista Gut Microbes, muestra también un vínculo entre la actividad metabólica de las bacterias intestinales con el índice de masa corporal, la glucemia en ayunas y la resistencia a la insulina. El intestino está habitado por miles de millones de bacterias que interactúan entre ellas, conocidos como microbiota o flora intestinal, que pueden proporcionar actividades y moléculas que no podríamos adquirir por nosotros mismos y que son esenciales para el correcto desarrollo de los seres humanos.

Los investigadores han analizado por primera vez la actividad metabólica de enzimas de bacterias intestinales presentes en muestras de heces de personas obesas, delgadas y tratadas o no con antibióticos. Para Ester Hernández, coautora del trabajo demuestra que las personas obesas o con un índice de masa corporal alto y las tratadas con antibióticos presentan un comportamiento metabólico similar, lo que tendría consecuencias en la capacidad de metabolizar los azúcares de la dieta. "El estudio sugiere que el desarrollo de la obesidad y el tratamiento prolongado con antibióticos modifica la flora intestinal de tal forma que sus enzimas se hacen más activas, lo que favorece la rápida y desequilibrada asimilación de carbohidratos y, a su vez, el desarrollo de la obesidad, trastornos alimenticios y, en última instancia, diabetes", detalla Ferrer.

El estudio sienta las bases para futuras investigaciones que, en última instancia, puedan permitir el diseño de dietas personalizadas basadas en la digestibilidad potencial de polisacáridos de la dieta en función de los perfiles de actividad intestinal para regular el aumento de peso. Así, sería posible, en concreto, definir los enzimotipos o el conjunto de enzimas intestinales de cada persona y diseñar prebióticos que garanticen una la microbiota intestinal saludable. "Además, estos cócteles podrían pasar a formar parte de las guías terapéuticas habituales en tratamientos con antibióticos con el fin de minimizar sus efectos colaterales. Solo a través de un análisis global y detallado de diferentes antibióticos y personas de diferente origen geográfico, edad o estado de salud se pueden desarrollar terapias e intervenciones quirúrgicas personalizadas", apuntan los investigadores.

Friday, August 2, 2013

¿Cuáles son las bebidas alcohólicas con más calorías?



Según un informe realizado por el investigador José Mataix Verdú, de la Universidad de Granada, las bebidas alcohólicas que más calorías contienen son los anises (297 kcal por 100 mililitros), seguidos del ron, la ginebra y el whisky (244 kcal), el coñac (243 kcal), el aguardiente (222 kcal) y, en quinta posición, el vermut dulce (160 kcal). Entre los vinos, los más calóricos son los dulces (moscatel, Málaga, Oporto), con 149 kcal por cada 100 mililitros, seguidos de los blancos (79 kcal) y los tintos (74 kcal).

En el extremo opuesto de la lista, cabe destacar que las bebidas alcohólicas menos calóricas son la sidra (40 kcal) y la cerveza (45 kcal).

Wednesday, July 17, 2013

La obesidad en mujeres



La obesidad en mujeres


La cuestión del tamaño es de especial preocupación en particular a las mujeres porque la mayoría de la gente cree que el atractivo físico y la belleza depende de tener un cuerpo delgado que revela la esbeltez del cuerpo de una mujer. Como tal, no es común que la gente piense de la mujer como gran atractivo. De hecho, en la mayoría de las sociedades, un tamaño de cuerpo grande, la obesidad y el sobrepeso son factores que no están de acuerdo con la belleza a largo plazo. Después de todo, en la medida de lo "Slim" es considerado atractivo, ser de peso no se ajusta a la belleza.

¿Qué causa que las mujeres a ser obesos?

1) Debido a los cambios corporales. Cuando una mujer tiene su período menstrual, hay cambios hormonales que suceden a su cuerpo. Estos cambios pueden hacer que ella reaccione de alguna forma a la presencia de alimentos. Por otra parte, ya que existen varias experiencias desagradables que uno se puede sentir debido a los cambios hormonales, en ocasiones, comer se convierte en la única liberación de tensión para las mujeres. Debido a esto, no es sorprendente pensar que las mujeres que son incapaces de hacer frente a la ganancia de peso de los problemas menstruales.

2) Debido a sus pares o la presión social. Las mujeres que viven en sociedades donde existe tensión o el caos o de ritmo rápido siempre están buscando alguna forma que les ayuden a hacer frente a tales presiones. Desafortunadamente, para la mayoría, la forma más fácil y más conveniente de expresar las decepciones y frustraciones a través de comer.

3) Debido a factores genéticos. Hay algunas mujeres que rápidamente pueden aumentar de tamaño. Esto es porque la obesidad se ha encontrado a correr en algunas familias. Debido a esto, las mujeres con antecedentes familiares de la obesidad debe ser mucho más cuidadosos cuando se trata de consumo de alimentos.

Efectos de la obesidad en mujeres

1) Una mujer obesa sufre emocionalmente de la condición. La mayoría de los que tienen problemas de peso y la obesidad tienden a tener una mala evaluación de los mismos, lo que resulta en una disminución de su autoestima. Esto es verdaderamente perjudicial porque una vez que una mujer piensa de sí misma como humilde, generalmente no hay motivación para ella para tratar de mantener una figura saludable.

2) Los riesgos de salud son comunes. Una mujer con sobrepeso está a merced de la acumulación de colesterol. Debido a esto, las enfermedades del corazón son una realidad.

3) Además, los problemas de riñón y el hígado son también una amenaza para las mujeres obesas.

4) Las personas obesas suelen tener poca capacidad para descomponer el azúcar. Como resultado, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo, que puede causar la diabetes. Una vez que una persona de contacto diabetes, hay varias complicaciones que uno puede llegar a sufrir.

Junto con los efectos antes mencionados de la obesidad y el sobrepeso, una mujer que tiene exceso de peso tendrá que gastar mucho dinero para los tratamientos. En algunos casos, el tratamiento tiene la forma de asesoramiento o mediante una revisión de uno de los estándares personales. Sin embargo, si el problema no es tratado a través de consejería, la condición puede requerir pasar por tratamientos médicos que son costosos y largos. Como resultado, la obesidad no sólo plantean riesgos para la salud, la enfermedad también puede ser una carga para las emociones, así como su presupuesto.

Tuesday, July 16, 2013

Descubren cómo el gen de la obesidad nos hace engordar




El gen FTO lleva dando trabajo durante años a los investigadores que intentan descubrir las razones por las que engordamos. Desde hace meses se conocía su vinculación con la obesidad, pero ahora los científicos han dado un paso más en el conocimiento de cómo provoca el aumento de peso en las personas que lo tienen "activado".

Según las últimas investigaciones, aquellas personas que tienen “activado” este gen, también tienen unos mayores niveles de grelina en sangre, también conocida como la “hormona del hambre”. Básicamente, quienes tienen la variante del FTO en cuestión , tras comer no se sienten suficientemente saciados.

Muchos estudios habían analizado la importancia del gen FTO en animales de laboratorio, pero no se había certificado de una manera tan evidente en humanos. Para llegar a esta conclusión los investigadores analizaron tanto muestras de sangre como escáneres de personas. Como explica el genetista de la Peninsula Medical School de Exeter, Reino Unido, Andrew Hattersley, “existen muchos trabajos sobre el funcionamiento del FTO en animales, pero hay que tener cuidado al aplicarlo en personas. Es bueno ver el estudio realizado en humanos”.

Según Rachel Batterham, autora del estudio publicado en la revista Journal of Clinical Investigation, del University College London, el trabajo servirá para detectar nuevas vías terapéuticas contra la obesidad. De hecho, según la investigadora, ya existen algunos medicamentos experimentales que han demostrado ser capaces de suprimir la grelina.

Este gen es verdaderamente importante, pues afecta a uno de cada seis ciudadanos y provoca que sean un 70 por ciento más propensos a la obesidad. Cada año unos 2,8 millones de adultos mueren a causa de un exceso de peso y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 40 millones de niños de menos de cinco años sufrían sobrepeso en 2011.

La investigación es esencial para ahondar en el conocimiento de la obesidad y sus posibles soluciones, sin embargo los investigadores saben que es solo una pieza de todo el proceso. Según el propio Hattersley, “lo que no sabemos es si FTO está cambiando muchas cosas que alteran el apetito, de la cual la grelina es solo una” a lo que añade, “sospecho que el apetito y la obesidad es más complejo que simplemente una hormona.

Friday, May 17, 2013

4 consejos para prevenir el colesterol malo



Mientras que el llamado colesterol “bueno” o HDL ayuda a limpiar las arterias, el colesterol “malo” o LDL puede obstruirlas y provocar enfermedades cardiovasculares. La Fundación Española del Corazón (FEC) ofrece algunos consejos para mejorar tus hábitos alimentarios y ganar la batalla contra el temido colesterol.

Los alimentos ricos en grasas trans, muy usadas en bollería industrial, favorecen la formación de placas en las arterias y, por tanto, no son recomendables si queremos reducir el colesterol. Estas grasas se forman en el proceso de hidrogenación, por el cual se introducen átomos de hidrógeno en un aceite vegetal, líquido a temperatura ambiente, para darle textura. Esto sucede, por ejemplo, al hacer margarinas y mantequillas. Se puede reconocer si una grasa es saturada, y por tanto perjudicial, si son sólidas a temperatura ambiente. Mientras que la margarina y la mantequilla son sólidas, el aceite de oliva a temperatura ambiente es líquido, así que su consumo es preferible al de la mantequilla.

Los embutidos, las grasas de origen animal, la leche entera, y los quesos suelen contener grasas saturadas, al igual que el aceite de coco y palma, que aunque son de origen vegetal, también contribuyen a elevar el colesterol. Se utilizan con frecuencia en alimentos pre-cocinados y en bollería. En resumen, es conveniente llevar una dieta baja en grasas, especialmente las de origen animal.

Por otro lado, las grasas poli-insaturadas y mono-insaturadas se conocen como grasas “saludables”, y hay que incluirlas en la dieta. Las grasas poli-insaturadas y los omega 3 se encuentran en pescados azules: salmón y sardinas, aunque sean en conserva, y los omega 6 en aceites de semilla. Las nueces y otros frutos secos también son contienen este tipo de grasas.

La avena y las semillas de lino tienen fibras solubles que arrastran el colesterol y reducen sus niveles en el organismo. Se pueden añadir a las ensaladas o tomarlas acompañado de zumo. Otro alimento saludable es la lecitina de soja, que ayuda a metabolizar las grasas, y se disuelve en yogurt o leche. Y, por supuesto, la FEC recomienda consumir mucha fruta y verdura, que aportan fibra a la dieta

Friday, April 26, 2013

¿El exceso de grasa encoge el cerebro?



Un estudio realizado por Paul Thompson, investigador de la Universidad de California, apunta a que la obesidad puede reducir el tamaño del cerebro en los ancianos, haciéndolos más vulnerables a la demencia.

Tras analizar a 94 sujetos que superaban los setenta años de edad, Thompson observó que el cerebro de los obesos parecía 16 años más "viejos" que el de sus compañeros más delgados. Sus resultados indican que los ancianos con mayor índice de masa corporal (IMC) tienen también un cerebro más pequeño, en concreto un 8% más reducido que el de sujetos con un peso normal. Y que la pérdida de masa cerebral se produce fundamentalmente en el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, con un importante papel en la planificación y la memoria, respectivamente.

Thompson sugiere que a medida que aumenta la grasa corporal es más probable que existan arterias obstruidas, lo que reduce la llegada de oxígeno y sangre a las neuronas del cerebro. La buena noticia, añade, es que hacer ejercicio intenso puede "salvar" la misma cantidad de tejido cerebral que se pierde a causa de la obesidad. Sus conclusiones se publican en la revista Human Brain Mapping.

Wednesday, April 17, 2013

Consumir alcohol, sobre todo cerveza, provoca obesidad abdominal


Un estudio ha confirmado por primera vez que los hombres y las mujeres que beben alcohol de forma continuada sufren en mayor medida obesidad abdominal, relacionada con el aumento de la mortalidad en adultos. El efecto del alcohol en la grasa acumulada es mayor en el caso de la cerveza que en el del vino, aunque ambos tienen un marcado efecto sobre esta adiposidad.

El estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición (EPIC) revelan que el consumo de alcohol de forma continuada a lo largo de la vida en hombres y mujeres produce obesidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura. Además, en los hombres provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC), según se hace eco la agencia SINC.

El trabajo, realizado en el transcurso de nueve años y publicado en el European Journal of Clinical Nutrition, contempla una muestra de 258.177 individuos de edades comprendidas entre 25 y 70 años procedentes de diez países europeos (Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y España). Y es el único estudio realizado hasta la fecha que analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante mucho tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general. La mayoría de estudios se basan en el consumo reciente de alcohol durante un periodo corto de tiempo.
¿Cerveza o vino?

Los investigadores analizaron también el efecto específico de determinados tipos de bebidas alcohólicas, entre ellas la cerveza y el vino. Si bien el efecto del alcohol sobre la obesidad abdominal se explica en gran medida por el consumo de alcohol a lo largo de la vida, el consumo de cerveza tiene más influencia que el de vino, aunque ambos tienen un marcado efecto sobre la aparición y acumulación de esta grasa.

Por su parte, los hombres que consumen más cerveza presentan un exceso de riesgo del 75% de obesidad abdominal, mientras que los elevados consumidores de vino exceden del riesgo un 25%. En las categorías altas de consumo de cerveza y vino, el exceso de riesgo para la cerveza es casi el doble que para el vino en las mujeres. Así, los hombres que consumen tres o más vasos diarios de cerveza incrementan un 50% su riesgo de padecer obesidad abdominal mientras que los que consumen uno o dos lo incrementan un 15%. Sin embargo, las mujeres que beben uno o dos vasos diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no llegan a consumir medio vaso. Las que consumen tres o más vasos diarios duplican su riesgo.

Con respecto al vino, las mujeres que toman tres o más vasos tienen un riesgo incrementado en un 60% de tener sobrepeso abdominal que las que no llegan a beber medio vaso. En varones, el aumento de riesgo en las categorías de alto consumo de vino es el 28%.

Tuesday, April 9, 2013

El nivel educativo de los padres afecta a la alimentación de sus hijos



La obesidad es un problema cada vez más extendido entre la infancia. Según la Organización Mundial de la Salud, en el año 2010 había ya 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo. Ahora, un estudio publicado en la revista Public Health Nutrition ha revelado que los padres con bajo nivel educativo dan a sus hijos más alimentos relacionados con la obesidad, como aquellos que contienen grasa y azúcar.

Estos resultados provienen de un estudio internacional denominado “Identificación y prevención de los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el estilo de vida en niños”, con información sobre más de 14.000 niños de diferentes países europeos, entre los que se encuentra España. Tras analizar los datos, los investigadores concluyeron que los padres con un alto nivel educativo ofrecen a sus hijos una dieta más equilibrada y con productos de mayor calidad nutricional. “Las mayores diferencias entre familias de distintos niveles educativos se observaron en el consumo de frutas, verduras y bebidas azucaradas”, ha explicado a SINC Juan Miguel Fernández Alvira, uno de los autores, de la Universidad de Zaragoza.

Estos datos son importantes a la hora de desarrollar programas de promoción de una dieta equilibrada en los niños. “Los programas de prevención de la obesidad infantil a través de la promoción de una alimentación saludable deberían abordar de manera especial y específica aquellos grupos socio-económicamente desfavorecidos, con el objetivo de minimizar las desigualdades de salud”, ha concluido Fernández Alvira.

Tuesday, April 2, 2013

Comer yogurt y frutos secos ayuda a adelgazar



A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Los autores analizaron datos de más de 20 años de 120.000 personas, la mayoría mujeres, con el objetivo de cuantificar el efecto del consumo de determinados tipos de alimentos en la pérdida o aumento de peso corporal. El alimento asociado al mayor incremento de peso fueron las patatas fritas. Cada porción adicional diaria de patatas fritas produjo un aumento de más de 1,40 kilos cada cuatro años durante el período del estudio. Un efecto similar fue el causado por el abuso de las bebidas azucaradas y el exceso de carne en la dieta. Por el contrario, los productos que lograron una reducción en el peso corporal fueron los frutos secos de cáscara dura, los cereales integrales, las frutas, las verduras y el yogur.

Lo que más sorprendió a los investigadores fue que el consumo de porciones adicionales de yogur y frutos secos de cáscara dura cada día tuvo un mayor impacto en la pérdida de peso que el consumo de fruta y vegetales. Por ejemplo, una porción adicional de yogur condujo a una pérdida de 0,37 kilos de peso, y con una porción de vegetales la pérdida fue de 0,1 kilos. Los autores sugieren que se debe a que con los primeros la gente se siente más saciada durante más tiempo, debido entre otras cosas a su contenido en fibra.


Tuesday, March 26, 2013

¿Desayunar mucho ayuda a perder peso?



Según un estudio publicado a principios de año en la revista Nutrition Journal, las personas comen lo mismo a la hora del almuerzo y cenan la misma cantidad independientemente de si han tomado un desayuno normal o copioso (400 kilocalorías por encima de lo normal). Eso implica que, en el balance final, se consumen muchas más calorías a lo largo del día, desmintiendo la idea popular de que tras un desayuno abundante se reduce la ingesta calórica.

Lo que sí ayuda a perder peso es elegir determinados alimentos para comenzar el día. Daniela Jakubowicz,del Hospital de Clinicas, en Caracas (Venezuela), ha demostrado que en una dieta de pérdida de peso conviene incluir en el desayuno abundantes carbohidratos (pan, cereales...) y proteínas (huevos, carne, atún...).

Por el contrario, saltarse el desayuno reduce la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje en la jornada matutina, además de que sin desayunar tendemos a consumir una dieta menos equilibrada durante el resto del día, con más grasas y azúcares, lo que nos predispone a sufrir obesidad.

Monday, March 18, 2013

¿Por qué la falta de sueño aumenta el apetito?




Un equipo de biólogos estadounidenses ha logrado aislar genes que regulan el conflicto sueño-hambre. El hallazgo, que aparece publicado en el último número de Current Biology, arroja luz sobre cómo escoge el cerebro entre distintas conductas claves para la supervivencia.

Estudios anteriores mostraban que los sistemas neuronales que controlan el sueño y la alimentación en los mamíferos están interconectados, de modo que la falta de sueño hace que tengamos ganas de comer y el hambre quita las ganas de dormir. Sin embargo, se sabía poco sobre los genes y bases neuronales de esta interacción.

Para encontrar una explicación, investigadores de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Massachusetts examinaron a la mosca de la fruta Drosophila melanogaster, que cuenta con genes similares a los de los mamíferos para controlar el sueño, la vigilia y el metabolismo. En primer lugar, los científicos determinaron que en las moscas la privación de alimento les producía insomnio, lo que significa que la falta de comida afecta sus conductas de sueño del mismo modo en que lo hace sobre el sueño de los mamíferos.

Tras realizar un 'screening' inicial de 2.000 genes, identificaron cerca de 12 genes implicados en la interacción entre alimentación y sueño. Entre esta docena de genes, eligieron dos -Clock (Clk) y cycle (cyc)- que juegan un papel en la regulación del reloj biológico de las moscas de la fruta y que están también presentes en los mamíferos. Examinando a moscas de la fruta con y sin los genes Clk y cyc en condiciones de privación de alimento, demostraron que las moscas hambrientas que no tenían ambos genes dormían tres o cuatro veces menos, en comparación con aquellas que sí poseían estos genes. Así, los resultados demostraron que los genes ayudaban a conciliar el sueño en condiciones de privación de la alimentación.

"Sabemos que el cerebro está conectado para realizar más de dos acciones a la vez, pero era menos evidente el rol que los diferentes genes jugaban en estas acciones", ha explicado Alex Keene, autor principal del estudio.

Friday, March 15, 2013

Dormir bien ayuda a quemar grasas




De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.

Las diferencias se deben a que, cuando se restringe el sueño, aumentan los niveles de grelina, una hormona que estimula el hambre y reduce el gasto energético, además de "promover la retención de grasas", según explica Plamen Penev, director del estudio.

"Por primera vez, tenemos evidencias de que el número de horas de sueño puede marcar diferencias en el resultado de una dieta de adelgazamiento?, asegura Penev. Y añade que ?si tu objetivo es perder grasa, saltarte horas de sueño es como pinchar las ruedas de tu bicicleta?.

Thursday, March 7, 2013

La obesidad y la depresión se relacionan genéticamente



Las personas con depresión tienen más posibilidades de padecer sobrepeso. ¿Cuál es la relación entre estas enfermedades? Un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry ha demostrado que la depresión modifica el efecto del "gen de la obesidad" sobre el índice de masa corporal de un individuo.

Los investigadores, de la Universidad de Granada, seleccionaron tanto a individuos diagnosticados con depresión recurrente como a personas sin ningún tipo de enfermedad mental y estudiaron la relación entre diferentes formas del gen FTO (gen de la obesidad) con el índice de masa corporal de los pacientes. Los resultados muestran como las personas con depresión tienen más probabilidad de tener un índice de masa corporal alto, y este efecto está muy relacionado con el tipo de polimorfismos del citado gen.

Tanto la depresión como la obesidad son enfermedades muy frecuentes y quienes las sufren tienen, además, mayor riesgo de padecer afecciones cardiovasculares e hipertensión. El conocimiento de las variantes del gen FTO que producen un aumento de peso puede ser muy útil para identificar a los individuos con depresión que tienen más posibilidades de sufrir sobrepeso, y tomar por lo tanto medidas orientadas a evitarlo.

Tuesday, February 12, 2013

Un viejo fármaco podría poner fin a la obesidad



Investigadores del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad de Michigan (EE UU) han descubierto que el amlexanox, un fármaco que hasta ahora se prescribía para tratar el asma, podría poner fin a la obesidad y a la diabetes. Según publican Alan Satiel y sus colegas en la revista Nature Medicine, una de las razones por las que las dietas de adelgazamiento resultan inefectivas a la hora de perder peso en algunas personas en que sus cuerpos se adaptan a la reducción de calorías frenando el metabolismo para "defender el peso corporal" y no permitir "que se pierda ni un gramo de grasa". Amlexanox actúa modificando la respuesta metabólica ante el exceso de calorías almacenadas, de tal modo que bloquea los genes que hacen que el metabolismo se pare innecesariamente. De este modo el organismo quema más energía y almacena menos grasa.

En sus experimentos con ratones, los investigadores han comprobado que el fármaco ayuda a perder peso tanto a los ratones que son obesos por causas genéticas como a los que engordan por ingerir una dieta hipercalórica. Y que, por si fuera poco, el tratamiento pone remedio a algunos problemas metabólicos como la diabetes o el hígado graso.

El fármaco lleva comercializándose en Japón más de 25 años, por lo que si se demuestra que su efectividad es similar en humanos que en roedores, podría usarse muy pronto para tratar la obesidad, elevada ya a la categoría de epidemia mundial.

Friday, January 25, 2013

¿Comer antes de las 15 horas aumenta la pérdida de peso?



Según un estudio realizado por investigadores españoles y estadounidenses que publica la última edición de International Journal of Obesity, las personas que almuerzan temprano tienen más posibilidades de adelgazar que quienes optan por hacerlo tarde. Las horas del desayuno y de la cena, menos abundantes y menos energéticas, apenas influyen en la pérdida de peso.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron un grupo formado por 420 participantes con sobrepeso que siguieron durante veinte semanas unas pautas alimentarias destinadas a perder de kilos y basadas en la dieta mediterránea. Los resultados del estudio muestran claramente que “los individuos que retrasan la comida principal del medio día (hasta después de las 15.00) experimentan una pérdida de peso significativamente menor que los que comen temprano (antes de las 15.00)”, tal y como explica Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y autora principal del trabajo.

 “Este es el primer gran estudio prospectivo que demuestra que el horario de las comidas predice la eficacia en la pérdida de peso”, añade Garaulet, que considera que las futuras estrategias terapéuticas deberían tener en cuenta no solo el consumo de calorías y de macronutrientes, como clásicamente se hace, sino también el momento en que se ingiere de la comida.